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Hace años, antes de que el compositor Victor Rasgado regresara de su enriquecedor y voluntario destierro por tierras extranjeras para reintegrarse como maestro a su hogar musical, los estudiantes de composición de entonces, mostraban su interés por implementar dentro del CIEM un taller de composición que permitiera a los estudiantes reunirse de manera sistemática para escuchar, analizar, comparar y criticar las obras que ellos creaban. En ese tiempo, tal idea resultaba absolutamente impráctica. La carencia de docentes con estudios suficientes de música y pedagogía, no auguraba éxito alguno en la dirección de un taller de creación musical.
Un buen día mis alumnos supieron de una persona de origen eslavo que ofrecía clases en su taller de composición. Entusiasmados por tal descubrimiento fueron al encuentro de sus compañeros y después de haberlos aturdido con una glorificada letanía de las virtudes del profesor, y de la exposición de un kilométrico currículo como arreglista, compositor, jinglero, incidentalista y demás derivados del manejo de los recursos composicionales, decidieron entrevistarse con el profesor a fin de conocerlo personalmente.
Después de la visita domiciliaria, todos se mostraban convencidos de que pronto podrían tener en el CIEM el taller de análisis y composición de música contemporánea. Pronto, me vi rodeada de peticiones y premuras para establecer contacto con el profesor, a quien nombraremos como R.
R recibía en su domicilio a un número respetable de jóvenes interesados en el estudio de la composición, ahí recibían orientaciones a cambio de una cantidad también respetable de dólares. Desde el momento en que mis estudiantes conocieron a R en su casa-taller, mi oficina fue invadida por una turba de jóvenes insistentes en arreglar una entrevista entre R y yo. Pasados unos incómodos meses entre la presión de mis alumnos y la cautela que me acompañó durante ese período, realizamos una reunión para estudiar, entre todos, los beneficios que pudieran resultar del trabajo de R como docente. Traer a la escuela a un individuo del cual no conocía más que las impresiones que había causado en un montón de muchachos llenos de pasión por la música me causaba gran desazón, sin embargo llegamos al acuerdo de proponer a R la creación del taller, y trabajar con él un cuatrimestre, cuyos resultados determinarían su posible contratación.
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